The book that I am reviewing here was originally written in Spanish and is yet to be translated into English. Personally, I find it easier to write the review in Spanish, first, and then translate it into English. Thank you for your patience with me at this time!
*I also apologize for the drifting away, at times, but I felt like it helped to carry the point across.

Tapa de Walt Whitman: Un Poeta de la Supremacía Blanca Contra México. Fuente: https://bonillaartigaseditores.com/products/walt-whitman-un-poeta-de-la-supremacia-blanca-contra-mexico-castro-pedro
Walt Whitman: Un Poeta de la Supremacía Blanca Contra México,1 cuyo autor es el Dr. Pedro Castro Martínez,2 doctor en Historia y profesor catedrático en la Universidad Autónoma Metropolitana, fue publicado por la editorial Bonilla Artigas Editores en la Ciudad de México, corría el año de 2022. Cabe la nota de que Bonilla se presenta como “una editorial académica que publica y distribuye trabajos de investigación realizados en instituciones de educación superior, a fin de dar a conocer el conocimiento generado en México y otros países de habla hispana.”3
Enfocado en los años de la invasión de México por Estados Unidos que culminó en la guerra del 1846 al 1848 [“la primera guerra sostenida por Estados Unidos fuera de sus fronteras” (Castro 14)], la cual terminó con la capitulación de México y la cesión territorial formalizada por el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el libro aquí reseñado revisita específicamente la narrativa oficial de Estados Unidos tal y cómo fue contada por Walt Whitman, así como la historia del México de entonces, contrastando las dos narrativas y su difusión dentro y fuera de las fronteras de ambas naciones. Para ello, Castro utiliza fuentes históricas de ambos lados, así como las obras de Whitman. Es de señalar que, a la época de estos acontecimientos, Whitman trabajaba como editor del The Brooklyn Daily Eagle.4 Su fundador, Isaac Van Anden, viendo cómo “el partido Demócrata no tenía ningún (órgano) que le defendiera de ataques o que advocara sus principios,” fundó el periódico para que éste fuera, “inicialmente [un vocero] del pensamiento y opinión Demócratas.”5 Sin embargo, con el tiempo, The Brooklyn Daily Eagle terminó convirtiéndose en “una parte integral de la propia ciudad, una expresión de las necesidades y los deseos del pueblo de Brooklyn.”6
Fue, sin lugar a dudas, un Whitman con claras aspiraciones políticas7 quien ocupó el lugar de editor en el Daily Eagle, lo cuál se puede comprobar, sobre todo, en la selección de editoriales sobre temas como el polémico Free Soil, la Guerra de México y la incorporación del estado de Oregon a la Unión, con la consecuente expansión de Estados Unidos hacia el Oeste y la leyenda del Destino Manifiesto (Castro 24, 30, 122). Eran esos, sin duda, tiempos únicos, debido a la cantidad de cambios que estaban sucediendo simultáneamente, así como a las atrocidades que, en nombre del progreso y de la (alegada) expansión civilizacional se estaban perpetrando.8
Es, entonces, desde esta perspectiva de Americano y Demócrata, que Whitman emprende su andadura periodística en el Daily Eagle entre “marzo de 1846 y enero de 1848, desde donde elogió las glorias conquistadoras de Estados Unidos” (Castro 24). Y son estas ideas (las cuales Castro desentraña en su obra) las que, igualmente, van influir en su poesía y en su prosa, dentro y fuera de los periódicos, en éste momento especifico, y en el futuro.
Recurriendo el índice de Walt Whitman,9 se puede tener una visión general del libro, así cómo intuir el trabajo de contextualización llevado a cabo. Entender la historia de Estados Unidos es, por ende, relevante para comprender al hombre que afirmó que la característica que manifiesta la estatura de un poeta es el “que su patria lo incorpore tan entrañablemente cuánto éste la ha incorporado a ella.”10 Esa incorporación, sin embargo, abarcó, en la persona de Whitman [y digo persona como el simulacro criado para el público así como el hombre por detrás de esa proyección; categorías esas que, hasta el día de hoy, se confunden la uno con la otra debido a “la desaforada autopromoción” que lo animó a lo largo de su carrera (Castro 23)], los aspectos tanto positivos cómo negativos de una nación y sus ciudadanos, de los cuales el hombre Walt Whitman quiso presentarse como representante, entre ellos la “ideología imperialista” que nutrió el ambiente cultural dónde Whitman y su obra se desarrollaron. En ese sentido, según Castro, Whitman
fue uno de los propagandistas de la expansión de Estados Unidos, de su Destino Manifiesto, de la pureza biológica de los blancos, de la supuesta ‘renovación’ de la democracia en los territorios arrebatados de Nuevo México y Alta California, y de la independencia y anexión de Tejas. (11, itálico en el original)
Castro, por ende, no rehuye de tocar el tema del racismo y xenofobia contenidos en los escritos de Whitman, los cuales reflejan una ideología que estaba, a la fecha, ampliamente difundida entre sus coetáneos, y para la cuál Whitman hubiese sido “un voluntario eslabón” (11), haciendo alusión a
sus [de Whitman] expresiones negativas hacia México y los mexicanos, los afroamericanos y los habitantes originarios del suelo americano, así como [a] la exaltación de los anglosajones como los únicos portaestandartes de la democracia, la libertad, y el progreso. (11)
Y es que, habiendo bebido de los avances dichos científicos de su tiempo, entre los cuales están las teorías de la jerarquía racial defendidas por pseudociencias como la Frenología y la Craniología (o Craneometría),11 las cuales Whitman conoció por intermedio de sus amigos, los hermanos Fowler. Whitman, en su día, hizo su lectura frenológica en la tienda de sus amigos, e imprimió la segunda edición de sus Hojas de Hierba en su taller en 1856.12
Además, Castro también toca el tema de la creación de una narrativa de conquista por parte de los Estados Unidos para justificar lo que fue una invasión. A través del uso de expresiones como “Mexican War, que señala a México como el responsable de la guerra,” o “California was ceded from Mexico en 1848 [sic], cuando la realidad fue que Estados Unidos conquistó y puso de rodillas a México,” el autor pone de manifiesto la versión de los vencedores (15).13 Y es que, entonces, la vilificación del adversario estaba a la orden del día, y no solo se criticaba a los Mexicanos por ignorantes faltos de educación formal, además de “malos, sucios y de apariencia patibularia,” por no decir incapaces de autogobierno (Castro 225),14 sino que se equiparaba a la nación en sí a una mujer que necesitaba ser sometida por la fuerza. Hablando de la victoria en Matamoros, en un editorial titulado “Victory,” 2 del 19 de mayo del 1846, Whitman dice lo siguiente,
Much as we regret the sanguinary part of the business, we cannot see our way clear, as yet, to desist fro prosecuting the war with equal vigor, until Mexico is prepared to make peace, to respect our rights, and to keep herself to herself.
[…] We are sure the American soul is too magnanimous to crush an enemy who may be in its power. Will we not make terms with Mexico–fair but generous terms? Will we not endeavor to conquer her by forbearance, after we have conquered her by our cannon?
[…] Any body with brains in his head, cannot help seeing that the United States must conquer. Why, what a comparison! This republic–the richest nation on earth,–the fullest of means of men, of moral power–running over with the elements out of which such great victories are made–the nation of nations;–this to be pitted against such a state as Mexico–land of Zamboes and Mestizoes–distracted, impoverished, with no reality about it–where the very freedom they are quarreling for is not begun to be understood–where the officers and the priests are despotic and the people slavish!15
Todos estos calificativos siguen siendo usados modernamente, y son reciclados cuando la necesidad de sembrar la discordia y la división surge. Se culpa al inmigrante y se le otorgan calidades que, más que nada, lo categorizan como el otro y el culpable de los males sociales del cotidiano.16
En cuanto se refiere a dicha ideología, a la que Castro se refiere como “la mitología del hombre blanco,” (17), la cual el autor relaciona con la expansión de Estados Unidos hacia el Oeste, esta está representada por dos personajes clave que mueven la narrativa de conquista de un territorio que se decía virgen, puesto que los que lo habitaban no eran considerados seres humanos. La expansión, alimentada por la “mitología de hechos” que era el Destino Manifiesto era, entonces, encarnada por “las figuras heroicas” del “pioneer (pionero) y del cowboy (vaquero),” los cuales, según Castro, al fin, fueron creados con el fin de “adormecer el juicio crítico de los estadounidenses,” sirviendo de eslabón a “las siguientes invasiones de Estados Unidos a todos los países que son de su interés” (18). Y Whitman, en su afán de cantar al laborioso hombre Americano, también los cantó a ellos, con “loas paternales, y abundantes signos de admiración” en su poema “Pioneers! Oh Pioneers!,”17 el cual, cuando leído a la luz de la invasión y el genocidio, de la guerra, el prejuicio, la subyugación, y la propaganda, toma proporciones verdaderamente oscuras y perturbadoras, una vez que ensalza el sufrimiento continuado de hombres y mujeres que se quedaron sin bienes, fueron despojados de su dignidad e identidad, y reducidos a la nada.
Have the elder races halted?Do they droop and end their lesson, wearied over there beyond the seas?We take up the task eternal, and the burden and the lesson, Pioneers! O pioneers!
All the past we leave behind,We debouch upon a newer mightier world, varied world,Fresh and strong the world we seize, world of labor and the march, Pioneers! O pioneers!
Las ideas de raza, cómo se puede ver, son una constante, y en éste poema, se puede observar cómo, a través del trabajo esforzado, la nueva raza conquista, literalmente, el terreno a la antigua, que cae bajo el peso de su cansancio y, quizás de su incapacidad de sostener la tierra que habita. La misma idea, aparece en un pasaje citado por Castro, que aparece en la obra With Walt Whitman in Camden, donde Horace Traubel, íntimo amigo del poeta, transcribe las conversaciones e vivencias de los últimos años de Whitman, a propósito de lo que Whitman llamaba la amalgamación de las razas.
“el negro, como el injun (manera despectiva de referirse al habitante originario de América), sería aliminado: es la ley de las razas, la historia, es el what-not.” (traducción de Castro, 124)18
En Walt Whitman, a través de la comparación entre las distintas narrativas ofrecidas sobre la Guerra entre Estados Unidos y México por los vencedores y los vencidos, Castro expone Walt Whitman, el poeta-propagandista de América, cómo vocero de una potencia que, pese a definirse como democrática y progresista, en realidad no mira a medios para alcanzar sus objetivos. El que el propio Whitman se preste a ello pone de manifiesto la verdad por detrás de sus ideas aparentemente universales, así como el contraste entre su persona literaria y su realidad personal. Sin embargo, lejos de constituir una contradicción, esto demuestra hasta qué punto Whitman absorbió su país hasta identificarse con él tanto en ideología cómo en la práctica. Para los que quieran una perspectiva más matizada de la guerra en cuestión, así como una descripción del lado menos popular de Whitman, éste es un libro muy interesante, que recomiendo vivamente.
- Referido en adelante, por razones de brevedad, cómo Walt Whitman. ↩︎
- Para más informaciones sobre el Dr. Castro Martínez, su carrera académica y sus publicaciones, véase su sítio web aquí. ↩︎
- En “Quiénes Somos,” en el sitio web de Bonilla Artigas Editores. ↩︎
- Para una reseña de los orígenes y de la agenda claramente demócrata del periódico véase el artículo “The Brooklyn Daily Eagle is Born,” en la página 17 de Pictorial history of Brooklyn, issued by the Brooklyn Daily Eagle on its seventy-fifth anniversary, October 26, 1916, accesible online en Internet Archive: https://archive.org/details/pictorialhistory00weyr/page/17/mode/1up ↩︎
- Ver nota precedente ↩︎
- Ver nota 3. En la página 17 de la obra citada previamente, se dice que el primer número del periódico fue publicado el 26 de octubre del 1841, haciendo de él un periódico relativamente reciente en la época a la que Whitman se incorporó a la plantilla. ↩︎
- Para un sumario del envolvimiento de Whitman en la política de su tiempo, véase “Political Views,” un artículo de Bernard Hirschhorn en el Walt Whitman Archive, aquí. ↩︎
- Eran éstos tiempos en los que, bajo el estandarte del progreso y de la civilización se cometían atrocidades del más variado tipo, que además están bien documentadas. Me refiero aquí a la aniquilación de los pueblos nativos bajo argumentos científicos y religiosos que defendían una superioridad racial y cultural, que conllevaba el derecho a territorios, personas y posesiones una vez los colonizadores se encontraran en territorios no cristianos. Para una descripción del origen de dichas ideas así como de su aplicación en el contexto Estadounidense, véase Native America, Discovered and Conquered: Thomas Jefferson, Lewis & Clark, and Manifest Destiny, por Robert J. Miller, con el Prefacio de Elizabeth Furse, accesible en Internet Archive aquí. ↩︎
- Para una muestra del libro, donde se incluyen el ídice y algunos capítulos del mismo, véase la entrada en Google Books aquí. ↩︎
- “Essay on Poetic Theory from Preface to Leaves of Grass, first edition,” Poetry Foundation, mi traducción. ↩︎
- Véase al articulo “La cientifización de la raza: el carácter pseudocientífico de las disciplinas,” por Celia Martínez González, para la revista ArtefaCToS. Revista de estudios sobre la ciencia y la tecnología en el repositório de la Universidad de Salamanca. ↩︎
- Véase la entrada “Fowler, Lorenzo Niles (1811–1896) and Orson Squire (1809–1887),” en The Walt Whitman Archive. ↩︎
- Véase el editorial escrito por Whitman para el Daily Eagle del 13 de febrero del 1847, intitulado “Peace with Mexico,” dónde Whitman habla como si la culpa de que la guerra continue sea de México, el cual tiene la obligación de rendirse: “We are as much in favor of peace with Mexico as any one can be–but how on earth are we to get peace, while our adversary obstinately persists in carrying on the war, and refusing to receive our diplomatic agents?” (The Collected Writings of Walt Whitman: The Journalism, vol. II, p.198). ↩︎
- Véase también los siguientes editorials escritos para el Brooklyn Daily Eagle: ↩︎
- The Collected Writings of Walt Whitman: The Journalism, vol. I, pp. 366-367. Siento el lenguaje, pero aparece así en el original. ↩︎
- Véase el ejemplo de Trump, que, en su día, calificó a los Mexicanos de “bad hombres,” o cuando dijo que los Mexicanos que entraban en Estados Unidos eran criminales y violadores. Para un sumario de las instancias en las que Trump fue menos correcto con los Mexicanos, véase el artículo del 10 de noviembre de 2016, “Taco Trucks to Bad Hombres: 7 Times Latinos Figured In Trump’s Campaign,” por Raul Reyes en NBC. ↩︎
- Para más informaciones sobre la publicación e historia del poem, véase la entrada para “Pioneers! oh Pioneers!” en The Walt Whitman Archive. ↩︎
- Anotación de conversación entre Whitman y Traubel con fecha de Sábado, 8 de Septiembre, 1888. ↩︎